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Resumen

La adaptación a un nuevo entorno puede ser facilitada por la plasticidad fenotípica que permite la supervivencia durante etapas de la vida ambientalmente sensibles. Probamos la capacidad de los embriones de lagartijas de pared de baja elevación (Podarcis muralis) para adaptarnos a la presión parcial baja en oxígeno (hipoxia) en un entorno alpino.

Los embriones en desarrollo sujetos a condiciones hipóxicas atmosféricas (15-16% de O2) a 2877 m sobre el nivel del mar mostraron reacciones comunes a los vertebrados aclimatados o adaptados a grandes altitudes: metabolismo lento, hipertrofia cardíaca e hiperventilación. Estas respuestas pueden haber contribuido al tiempo de incubación inalterado y al éxito de eclosión igual a las condiciones ancestrales de las tierras bajas. Sin embargo, la hipoxia fuerza el uso energético de los huevos para que los huevos más grandes den a luz cachorros de baja masa.

Estos resultados destacan el papel de la plasticidad fisiológica en el mantenimiento de fenotipos adaptados en entornos de gran altitud, lo que motiva la exploración de los límites altitudinales a la diversificación ecológica en vertebrados ectotérmicos.

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