Lagartija vivípara o de torbera

Lagartija vivípara o de torbera

Lagartija vivípara

Zootoca vivipara

La lagartija vivípara de la familia de las Lacertidae es una especie de tamaño pequeño (longitud morro-cloaca para un adulto: de 50 a 70 mm). Esta especie presenta una de las áreas de distribución más amplias para un vertebrado terrestre: des del oeste de Europa hasta las islas Sakhalina, en Rusia. Le gustan las zonas frescas y húmedas, pudiéndose encontrar en hábitats como turberas, humedales o márgenes forestales. Para poder sobrevivir a los rigorosos inviernos de estas regiones, este animal es de los pocos que presenta la capacidad de congelarse totalmente durante unos cuantos días.

Su coloración dorsal es marrón, con algunas zonas más oscuras con diseños muy variados de un individuo a otro. La coloración ventral de los machos presenta más contrastes que la de las hembras y va del amarillo al color teja, pasando por verdes azulados y, en ocasiones el blanco. Su forma es relativamente rechoncha con una cabeza pequeña, un cuello y patas cortas, cosa que permite diferenciarla de otras especies de lagartija con las que suelen compartir hábitat. Esta forma le facilita desplazarse por la hierba, actividad que le encanta. Es una especie insectívora. Su régimen alimenticio incluye diversos artrópodos (arañas), hemípteros, ortópteros (grillos y langostas) o lepidópteros (orugas). Su nombre no engaña, es una especie vivípara, es decir, que los embriones se desarrollan en la hembra hasta el momento del parto. El parto tiene lugar entre julio y agosto, independientemente de las condiciones climáticas primaverales, y los recién nacidos totalmente formados son autónomos des de su nacimiento. Nacen entre 1 y 12 por hembra.

Por otro lado, esta especie es una de las muy escasas especies con poblaciones ovíparas, en las que las hembras ponen huevos ligeramente calcificados, en el primer tercio del desarrollo embrionario. Es el caso de las que viven en los Pirineos. Esta particularidad (hembras que paren i hembras que ponen huevos) se conoce como “bimodalidad reproductora”. Por esta razón esta especie es interesantísima para entender los factores ambientales, parentales y filogénicos que determinan la evolución del modo de reproducción. Como en muchas otras especies de lagartija, su cola se rompe con suma facilidad (fenómeno conocido como autotomía), pudiendo así librarse de los depredadores.: la cola amputada sigue moviéndose, actuando como cebo para el atacante. La cola vuelve a crecer, pero esta ya no presentará escames i es de color gris oscuro y uniforme. En ocasiones puede crecer una cola doble.

Repartición de la lagartija vivípara según la IUCN i datos de presencia de la especie en la zona elegible del proyecto Interreg POCTEFA ECTOPYR (Fuente: IUCN i colectivo ECTOPYR).

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